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Haití: Estrategia del caos para una invasión
Autor: José Luis Vivas
ALAI AMLATINA, 18/01/2010.- El terremoto que arrasó Puerto Príncipe el 12 de enero pasado ofrece una pretexto inmejorable para justificar la enésima invasión y ocupación militar del Haití, ya ocupado desde 2004, pero ahora directamente por los principales promotores de esa ocupación, sin intermediarios. Motivos, políticos y estratégicos, no faltan. De paso, serviría para escarmentar al principal intermediario de la actual ocupación, Brasil, que a pesar de los buenos servicios prestados en Haití no se ha portado de la misma forma en relación al reciente golpe de Estado en Honduras.

Haití , la desgracia como punta de lanza del Imperio
Lo que hemos observado hasta el momento parece corroborar la tesis de que se está preparando una nueva ocupación militar, no humanitaria. Varios elementos lo indican como: fricciones con los actuales ocupantes, la Misión de Paz (MINUSTAH) de la ONU, especialmente con Brasil, que tiene el mando militar; entorpecimiento de la ayuda humanitaria y fomento de una situación de caos; y una campaña mediática consistente en la creación de una imagen de caos y violencia, que justificaría una ocupación ante la opinión pública. Como veremos abajo, todos esos componentes parecen estar presentes.
Hay motivos para sospechar que se está permitiendo deliberadamente el deterioro de la situación humanitaria en Haití. Por ejemplo la reconocida descoordinación en las tareas de rescate, ampliamente difundida por los medios. En teoría, correspondería a la ONU dirigir tales tareas, pero al parecer ésta ha sido desautorizada por los Estados Unidos, que ocupó desde primera hora uno de los puntos claves para la coordinación de las tareas de rescate, el aeropuerto. Sin el liderazgo de la ONU, y con un Estado haitiano “fallido” o, en lenguaje menos Orwelliano, quebrado de forma premeditada, no queda nadie que pueda dirigir las tareas de rescate eficientemente. Ciertamente tampoco las ONGs, que han venido recibiendo fondos internacionales para ejercer muchas de las funciones que deberían corresponder al gobierno haitiano. A las ONGs no se les puede exigir las mismas responsabilidades que a un gobierno, un hecho tal vez muy conveniente en estos momentos. › Continúe Leyendo…
Quiero, pero no puedo

Cambiemos el Mundo, No alteremos el Clima
El texto final de la Cumbre de Copenhague sobre el cambio climático, fue el epilogo natural de un escenario contradictorio, por un lado discursos apocalípticos y pragmáticos, como el de Obama que señalaba que llegaba para actuar y no para hablar, el texto se reduce a un “Quiero, pero no puedo”
La mayoría de asistentes, reconocieron de manera pública la difícil situación del planeta pero ninguno fue capaz de lograr plasmar en compromisos sus visiones del fin del mundo.
Copenhague fue un fracaso, y así debe recogerlo la historia.
Se ha retrocedido en lo alcanzado en Kyoto, hoy no hay compromiso o mecanismo para verificar las emisiones de gas invernadero de los países industrializados o en vías de industrialización, lo cual es un peligro claro. China impuso su exigencia de no firmar mientras no se retire del documento las inspecciones. Los dos únicos acuerdos alcanzados durante estos 12 días de cumbre se refieren al valor acumulado económico para sufragar a los países pobres y el compromiso de mantener el termómetro climático por debajo de los dos grados centígrados para evitar “una interferencia peligrosa” con el clima. Lo cual se ve lejano, cuando no se definen los mecanismos para ello.
Kyoto, caduca en el 2013, lo oportuno era alcanzar un nuevo tratado, que lo sustituyera y Copenhague era el sitio ideal para ello, pero no ocurrió. › Continúe Leyendo…
