El 333
No se trata de numerología, aunque abundan los ejemplos de quienes han usado los números para presagiar desastres o por el contrario esperanzas y buenas nuevas.
Durante la pasada campaña electoral de los EEUU, la Red de Internet se vio inundado de númerologos, que rescataban el mítico 666, para vincularlo a Barack Obama o McCain. Incluso en escenarios no virtuales se pintaron muros con graffitis que mostraban una población polarizada. Ambos candidatos representaban y representan, a lo interno de la población norteamericana, miedos y amenazas.
Obama desde la visión de los conservadores es un terrorista potencial, por sus nombres musulmanes, por su mezcla racial, por su discurso embrujante. McCain, visto por las minorías étnicas como un xenófobo y racista blanco, vinculado con los activistas del desaparecido Ku Klux Kan, muchos de sus seguidores pertenecen a los denominados “rednecks” y la continuación de Bush. Desde ambas visiones, los candidatos representaban el número de la bestia, el conocido 666, que cita supuestamente el Libro de las Revelaciones o Apocalípsis.
Como decía al inicio, esta breve opinión mia, no se trata de númerología , se trata más bien de un Decreto que, por su significado en el tiempo, si puede ser considerado apocalíptico en la acepción catastrófica de esa palabra, para la economía del pueblo ecuatoriano; el Decreto 333 que suscrito por el ex-presidente Sixto Durán Ballén, habría permitido burlar la prescripción de la deuda comercial ecuatoriana a la luz de la legislación del estado de Nueva York, que contempla la prescripción de deuda luego de seis años de incumplimiento.
Según lo denunció al País y mundo, la Comisión que auditó la deuda ecuatoriana, por diversas causas de fuerza mayor y catástrofes naturales, el Ecuador se había atrasado en el cumplimiento de sus obligaciones de deuda externa, y sometido el proceso de pago de deuda a la legislación del Estado de Nueva York, cabía la posibilidad de aplicar la prescripción de la deuda , el 31 de Diciembre de 1992 se cumplía 6 años de incumplimiento,pero el 9 de Diciembre de ese año, es decir tan sólo 22 días antes de que ello ocurra, el Presidente Durán Ballén emite el fátidico decreto 333, por el que autoriza a su ministro de economía Mario Ribadeneira y a la “dama de hierro” criolla , gerente del Banco Central de ese entonces: Ana Lucía Armijos, para que concurran a NY y renuncién a la prescripción de esa deuda, mediante la “jugarreta” de supuestamente negociar un acuerdo con la Banca Privada , cuyo monto a esa fecha habría sido de 6900 Millones de Dólares.
Por suerte para el país, el Acto efectuado por Ribadeneira y Armijos, es nulo por varias razones jurídicas:
- En la suscripción del llamado “Tolling Agreement” , se otorgaron poderes en fechas posteriores a la firma;
- La Banca Privada no suscribió dicho acuerdo, por lo que es unilateral;
- No existe decreto Presidencial, que haya autorizado la suscripción de una Declaración unilateral de renuncia a la prescripción, lo que se autorizo por el Decreto 333, fué la firma de un “Convenio de garantía de Derechos”
La nulidad del “Tolling Agreement”, debe ser perseguida ahora por el Estado Ecuatoriano, la consecuencia directa de esa nulidad sería la declaratoria de que no se impidió con ese acto doloso la prescripción de la Deuda Ecuatoriana
Aún no hay comentarios.